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1 de noviembre de 2012

Deep Hole III

Una cegadora luz le deslumbró cuando menos lo esperaba. Un resplandeciente haz blanco cubrió toda la superficie y, por primera vez en mucho tiempo, sus pulmones se llenaron de aire puro. Cuando sus ojos se acostumbraron a la nueva realidad, se percató de que había salido del pozo. Del mismo modo que no supo adivinar cómo había caído en él, tampoco lograba recordar cómo lo había abandonado.

Se asomó al agujero y trató de vislumbrar el fondo, pero allí abajo todo estaba cubierto por una espesa oscuridad. Una penumbra que extrañamente ya no le resultaba familiar. Sabía que había pasado envuelto en ella un largo período, pero sólo le quedaba un vago recuerdo que no le producía angustia alguna, y eso le reconfortaba. Ya no sentía vértigo al mirar hacia abajo, y los golpes le habían dejado de doler.

Miró a su alrededor y observó a los pájaros cantar y volar de un árbol a otro. Cerró los ojos y disfrutó del olor de la hierba recién bañada por el rocío y del calor del sol radiante. Aspiró aire de nuevo y echó a correr, alejándose de aquel pozo en el que esperaba nunca volver a caer. Ya no había razones para sufrir, ni llorar, ni alimentar su impotencia. Ahora era libre, era una nueva persona. El sol había vuelto a salir. Siempre lo hacía.

Ver también: Deep Hole, Deep Hole II



Good times, bad times, you know I've had my share...

3 de agosto de 2012

Cae la noche

Cae la noche, y con ella
salen tímidas las estrellas,
anunciando al sol su llegada,
tiñendo el cielo y dejando caer
un telón inmenso de centellas.

Cae la noche, y con ella
la memoria traicionera
devuelve a nuestras mentes
los vestigios del último adiós,
de esa alegría ya forastera.

Cae la noche, y con ella
la obra concluye y las luces se apagan;
los melancólicos sus penas ahogan,
y los valientes encuentran la salida,
y dejan escapar tanta rabia contenida.

Cae la noche, y con ella
se hace la oscuridad que ilumina
a aquellas almas en dolor curtidas,
que saben quiénes son y a dónde van
en ese laberinto que es la vida.

Cae la noche, y con ella
el recuerdo del último amanecer.

3 de junio de 2012

Deep Hole II

Al menos esta vez no cayó más hondo, la luz se veía cercana. Aunque le dolía el golpe.

Ver también: Deep Hole

12 de abril de 2012

Cielo Cubierto

No llores más; déjalo, ¿vale? Desahoga tu alma de otro modo. Puedes elegir. ¿Por qué sigue el cielo cubierto? Si no cesa la lluvia, nunca amanecerá de verdad. Con lo bonito que es ver salir el Sol, ¡no me digas que no te gusta!

Pero comprendo lo que te ocurre. La noche acaba de empezar, y tú ya no puedes soportarla más. Sin embargo, debes esperar pacientemente: tarde o temprano el Sol se alzará en el horizonte. Quizás sea en poco tiempo, ¡todo depende de ti!

Vale, tienes razón. No sólo depende de ti: si la estrella no quiere salir, no lo hará. No puedes decidir por ella, pero sí atraer su atención. Esas nubes le impiden percatarse de tu presencia; vamos, ¡apártalas de su camino!

Deshazte de esa frustración, de esa penuria que se arraiga en tu corazón, y clama a los cielos con todas tus fuerzas. Eso es, ¡así se hace! ¡Las nubes se están yendo! Pronto la cegadora luz del astro rey bañará la tierra, y tu alma quedará en paz.

No te sorprendas de lo que has logrado hacer, al fin y al cabo es tu sueño y tu propio escenario. Tú moldeas tu mundo a tu antojo. Ahora despierta, y hazlo realidad.


1 de abril de 2012

Deep Hole

La oscuridad lo envolvía todo. Su existencia se dilataba en el tiempo, cada segundo caía sobre él como una molesta gota de agua repiqueteando en su cabeza. Esa frustrante sensación de recordarlo todo excepto cómo había llegado hasta allí. Soledad. Miedo. Una confusión que nunca antes había sentido. Estaba en un agujero, en principio, sin salida. De pronto un destello le hizo reaccionar. Alzó la cabeza y descubrió un resquicio de luz muy arriba, a una altura inalcanzable, que apenas lograba iluminar lo más hondo del pozo.

Una salida. Una esperanza. Aferrándose a eso, logró moverse y analizar el lugar palpando las paredes: era una superficie totalmente lisa, pero advirtió la presencia de unos peldaños de metal: había una escalera. Con ánimos renovados, se incorporó y comenzó a ascender. Sin embargo, cuando veía la luz más cerca que nunca, cuando su objetivo estaba a unos pocos escalones, sus brazos le flaquearon y cayó de nuevo al vacío.

Cuando volvió a despertar, la luz parecía estar aún más lejana que antes. De una forma que no podía explicar, había caído más hondo. No obstante, no desistió en su empeño. Si había una salida, él podía y debía alcanzarla. Pero todos sus intentos fueron en vano. No tenía fuerzas suficientes para salir de allí. Y cada vez la luz estaba más lejos, pronto sería una diminuta estrella en esa noche claustrofóbica.

No podía distinguir si ese pozo era real o estaba únicamente en su mente, sólo sabía que enseguida todo se sumiría en la oscuridad. Pero hasta entonces, hasta que la luz dejara de brillar, había esperanza.