O puedes seguir al Sol; cuando el atardecer de los valientes lo oculte, nada importará ya. Tú no serás nada, para nadie. La dulce lluvia caerá sobre tu rostro, y ya nunca podrás distinguir qué lágrimas son verdaderas. Y perdido, te encontrarás a ti mismo, solo, rodeado de un dolor incomprendido.
¿Y a dónde vamos ahora? A donde tú quieras.
And pray for the
thunder,
and the rain
to quietly pass me by…