3 de agosto de 2012

Cae la noche

Cae la noche, y con ella
salen tímidas las estrellas,
anunciando al sol su llegada,
tiñendo el cielo y dejando caer
un telón inmenso de centellas.

Cae la noche, y con ella
la memoria traicionera
devuelve a nuestras mentes
los vestigios del último adiós,
de esa alegría ya forastera.

Cae la noche, y con ella
la obra concluye y las luces se apagan;
los melancólicos sus penas ahogan,
y los valientes encuentran la salida,
y dejan escapar tanta rabia contenida.

Cae la noche, y con ella
se hace la oscuridad que ilumina
a aquellas almas en dolor curtidas,
que saben quiénes son y a dónde van
en ese laberinto que es la vida.

Cae la noche, y con ella
el recuerdo del último amanecer.

10 de julio de 2012

Que le den al tiempo

Se cierra un ciclo, y comienza otro nuevo. La vida transcurre en círculos y sólo el tiempo es testigo del dolor y las sonrisas. Que le den al tiempo. Aprende a ser cómplice del sufrimiento y partícipe de la alegría. Salta sin tocar el suelo, haz que la vida se acojone ante tu llegada y que le jodan al que te deje pasar por su vida sin dejar huella.

Siente, siente la vida con todas tus fuerzas. Porque no sentir nada es el peor de los sentimientos. Sal, cruza tus propias fronteras y observa en ti mismo el recuerdo de los demás. Y no pienses demasiado, porque pensar es el más eficaz de los venenos. Olvida el pasado, y piensa en el mañana únicamente para contar las horas que le quedan al día de hoy. No, mejor que le den al tiempo otra vez.

Busca tu fin de ciclo y disfruta del camino hasta él. Cuando llegues al final, mándalo todo a la mierda y saluda gustosamente a un nuevo inicio. Y estés en el punto en el que estés, no te conformes con simplemente vivir.

10 de junio de 2012

Derechos

Tienes derecho a ser tú. O a ser quien quieras. Tienes derecho a vivir, a volar sin alas. A llorar, a secar tus lágrimas, a sentirte alguien, a dar el primer paso y el último, a no desfallecer, a mirar siempre al frente. Tienes derecho a tener un camino, derecho a seguirlo y derecho a terminarlo. Derecho a decidir. Derecho a caer y a levantarte. A tener un nuevo despertar, un nuevo día y una nueva noche. Derecho a cantar, a no parar de hablar y a protestar. A no dejar de sonreír, a hacer reír a los demás. A escuchar y a ser escuchado. Tienes derecho a apoyarte en alguien, a ser querido. A querer y a odiar. Derecho a recordar, a echar de menos. Derecho a olvidar. Derecho a cerrar los ojos y pensar, a no poner límites a tu imaginación, a tus sueños. Tienes derecho a cumplirlos. Derecho a ser un niño cuando lo necesites. A creer en algo, a creer en ti. A saber quién eres. A ser libre, a comerte el mundo. Derecho a entender, a tener respuestas. A que el tiempo se pare. A que pase más deprisa. Derecho a que tus heridas cicatricen. Tienes derecho a sentir la lluvia caer sobre ti. Derecho a ver amanecer. Tienes derecho a ser feliz.

Y tienes el derecho a todo esto sólo por ser quien eres. Más que el derecho, la obligación.

3 de junio de 2012

Deep Hole II

Al menos esta vez no cayó más hondo, la luz se veía cercana. Aunque le dolía el golpe.

Ver también: Deep Hole

30 de mayo de 2012

One

Esa experiencia que cambia tu manera de ver las cosas. Ese sueño que tanto se prolongaba en el tiempo. Ese instante en el que te percatas de que lo estás viviendo por fin, y de que estás despierto. Ese momento en el que no puedes creer que realmente estés ahí. Puede parecer exagerado que algo así influya tanto en todos los aspectos de mi vida, pero esto es algo muy especial para mí, algo complicado de explicar a quien no sienta lo mismo. No es solo cantar unas canciones, es sentir esas canciones. No es simplemente ver a tus ídolos (si se les puede llamar así), es palpar el sentimiento que conlleva toda esta música, una forma de entender la vida que caló muy profundamente en mí hace ya varios años, y que alcanzó su máxima expresión esa despejada noche de primavera. Es algo grande, DEMASIADO grande. Miles de almas en perfecta armonía respirando el mismo aire, como si fuésemos todos uno, viviendo un momento único e irrepetible.

Hay cosas que se tardan en olvidar. Otras perduran para siempre. Afortunadamente, estas últimas suelen ser las que merece la pena recordar.




12 de mayo de 2012

Where do we go now?

Te lo preguntaré de nuevo: ¿a dónde vamos ahora? Puedes unirte al viento, ascender hasta el cielo y observar tu mundo, pequeño e insignificante desde ahí arriba. Y tú enorme, imparable. Nada ni nadie se interpondrá en tu camino. Serás libre. Libre incluso para caer.

O puedes seguir al Sol; cuando el atardecer de los valientes lo oculte, nada importará ya. Tú no serás nada, para nadie. La dulce lluvia caerá sobre tu rostro, y ya nunca podrás distinguir qué lágrimas son verdaderas. Y perdido, te encontrarás a ti mismo, solo, rodeado de un dolor incomprendido.

¿Y a dónde vamos ahora? A donde tú quieras.


And pray for the thunder,
and the rain
to quietly pass me by…

8 de mayo de 2012

Hálitos en la Noche

Susurrantes los árboles, cegados por la belleza de la luna; cascadas de luz tiñendo de blanco las oscuras aguas. Hálitos en la noche, deseosos de unirse al feroz viento en su camino hacia la libertad.

Hálitos que trataban de insuflar vida a esa alma que, extrañada, se observaba a sí misma. Aún arropada, pero desnuda en su interior, vulnerable a las vivencias no vividas, los sueños jamás soñados y los deseos más odiados.

Víctima de su imaginación, viviendo una ficción mucho más real de lo que su mente podía soportar. Permitió a sus sueños volar y el caprichoso viento los separó de ella, desterrándola a su interior más profundo, anhelando ahora más que nunca lo que jamás apreció.

Los cauces de su frustración desembocaron en una lágrima que cayó y distorsionó su reflejo en el agua. Curiosa, observó su nueva figura, concibiéndola más real que ninguna otra. Y de pronto, lo comprendió. Comprendió que a veces, la ficción es la que supera a la realidad, que los sueños pertenecen a quien los hace realidad, y que las ilusiones rotas fueron sueños efímeros, pero sueños cumplidos al fin y al cabo.

Por primera vez, pudo unirse al viento en su largo camino, y alejarse de aquel estanque formado por miles de lágrimas naufragadas. Ahora, sólo ella era responsable de sus suspiros.